EL MIEDO A LA HOJA EN BLANCO

el miedo a la hoja en blanco
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Empezar no siempre es fácil… A veces, lo difícil está en continuar contando.

Te sientas, ves la hoja en blanco y sientes cómo un escalofrío te recorre todo el cuerpo…

Tranquilo, esto le pasa a todo el mundo. Y de hecho, tiene su propio nombre: miedo a la hoja en blanco.

Es un mal de los escritores, pero también de todos aquellos que tienen que poner en marcha una web, un artículo, una tesis… Hay tanto que contar y no sabes por dónde empezar… O, sencillamente, no se te ocurre ninguna idea. Y es que la creatividad y la imaginación no son grifos que se abren y se cierran a nuestro antojo.

No te dejes llevar por el pánico. Todo forma parte de un proceso y, como todo en la vida, se pasará.

Pero, como sucede con todo en la vida, tendrás que esforzarte para que pase.

Aquí te dejamos cinco sencillos trucos para poder borrar de tu vida el síndrome de la página en blanco.

Cinco tips para enfrentarte a la hoja en blanco

  1. Lee. Mucho, todo. El periódico, una revista, ese libro que te está mirando desde la estantería. lee disfrutando de la lectura y, cuando menos te lo esperes, verás cómo surge una chispa en tu cabeza. Entonces, suelta lo que estés leyendo, coge papel y boli y toma nota. Las musas son caprichosas y solo te cuentan las idea formidable una vez.
  2. Juega. Busca cinco palabras al azar e intenta crear una historia de unas diez líneas, sin pretensiones, solo por el placer de escribir. Tranquilo si no es un gran texto. Solo estamos jugando. Poco a poco, si haces esto unas cuantas veces por semana, verás como vuelves a coger soltura a la hora de escribir.
  3. El cine siempre tiene algo que contar. Y quien dice cine, dice series también, por supuesto. Busca una historia que te guste y prueba a cambiarle el final. Y no te preocupes si rompes el hilo argumental, lo importante es que escribas.
  4. Sal a caminar. Esto, además de ser bueno para tu corazón, es bueno para tu cabeza. Mira a tu alrededor, escucha las conversaciones, imagina a dónde va la señora que se ha cruzado contigo en el semáforo… Y, cuando vuelvas a casa tras el paseo, dedica quince minutos a escribir lo primero que se te ocurra. Quizá la primera vez te cueste, pero te aseguro que este ejercicio es infalible.
  5. Y por último: aléjate del bolígrafo… Y quien dice bolígrafo, dice portátil o máquina de escribir. Parece incongruente, pero no lo es. Tómate un descanso de unos días, una semana si quieres. céntrate en otras cosas: vete al cine, al teatro, queda con amigos. Vive. Verás como en unos días, vuelves a sentir esas ganas irrefrenables de escribir.

Si este artículo te ha servido, compártelo. Y si te apetece, déjanos los trucos que utilizas tú para no ser presa fácil de la hoja en blanco.

1 comentario de “EL MIEDO A LA HOJA EN BLANCO”

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